EL GUSTO


¿Te has preguntado cómo percibimos los sabores de los alimentos? La respuesta se encuentra en nuestras papilas gustativas: esos pequeños puntos que recubren la lengua y contienen sensores llamados botones gustativos. Cuando comemos, estos captan las moléculas de la comida y envían información al cerebro para reconocer los cinco sabores principales: dulce, salado, ácido, amargo y umami (el sabor “sabroso” presente en quesos maduros, carnes curadas y el tomate, por ejemplo). Pero la boca también se comunica con la nariz. Al ingerir un alimento, se liberan aromas que suben por la parte posterior de la garganta hasta las fosas nasales. Por eso, nuestro olfato juega un papel determinante para completar la experiencia de lo que saboreamos. Adicionalmente, ciertas moléculas activan nuestro sistema trigeminal: un nervio que se divide en tres ramas conectadas con la boca, la nariz y los ojos. Este sistema es el que nos permite detectar el picante del chile, el burbujeo de una soda o el frío de una nieve.





GUSTOTECA 2026
